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La DANA Adam deja cuatro muertos y una recuperación desigual tras las inundaciones de Valencia y Alicante

Oliva concentra rescates y dos de las víctimas del temporal. La Generalitat levanta buena parte de los confinamientos, mientras los daños en viviendas, carreteras y explotaciones agrícolas prolongan la emergencia más allá de la lluvia.

La Guardia Civil rescatando afectados por la DANA Adam en Valencia
La Guardia Civil rescatando afectados por la DANA Adam en Valencia

El descenso del agua empieza a permitir movimientos en algunas de las zonas golpeadas por la DANA Adam, pero la emergencia no ha terminado. El temporal deja al menos cuatro muertos en España, tres en la Comunidad Valenciana y una en Cataluña, según el balance difundido este lunes 19 de octubre por EFE. Los rescates en Oliva y los daños en municipios de Valencia y Alicante conviven con una mejora meteorológica que todavía no significa recuperar la normalidad.

La Generalitat levantó durante la tarde buena parte de los confinamientos impuestos por la mañana. En el balance vespertino permanecían restringidos ocho municipios, frente a los 145 iniciales. La decisión permite avanzar en la recuperación, pero deja fuera de esa apertura a algunas de las localidades donde las inundaciones han causado mayores problemas.

Las comarcas de la Safor, al sur de Valencia, y la Marina Alta, en el norte de Alicante, concentran una parte importante de los daños. Allí, la intensidad y la persistencia de las precipitaciones han desbordado cauces, cortado accesos y obligado a evacuar personas de viviendas y campings. La mejora no llega a todos los lugares al mismo tiempo.

Oliva concentra las tareas de rescate

Dos de las muertes conocidas este lunes se produjeron en Oliva. La televisión pública valenciana À Punt informó del hallazgo de una mujer en la planta baja de su vivienda durante una intervención de rescate y de la muerte de un hombre de 64 años por un infarto en un camping. No se trata de dos fallecimientos por el mismo mecanismo, aunque ambos se incorporan al balance de la jornada de emergencia.

Las otras víctimas comunicadas son una mujer desaparecida cuando se bañaba en la costa de Sagunto y otra arrastrada por una riera en Cabrera de Mar, en Barcelona. Las circunstancias de cada caso corresponden a las investigaciones e intervenciones respectivas. El recuento conjunto no debe borrar esas diferencias.

À Punt describe un dispositivo de helicópteros de la Unidad Militar de Emergencias, Guardia Civil, bomberos, Salvamento Marítimo y otros servicios para auxiliar a personas atrapadas. Los campings próximos a los barrancos de Oliva figuran entre los puntos especialmente afectados. La prioridad de las intervenciones ha sido sacar a sus ocupantes y llegar a lugares aislados por el agua.

Levantar un confinamiento no reabre todos los servicios

En la Marina Alta, Xàbia, Pego y Els Poblets seguían bajo restricciones en el balance de la tarde recogido por Radio Dénia, de la Cadena SER. En el conjunto afectado también permanecían confinados Bellreguard, Oliva, Daimús, Piles y Miramar, según EFE. La relación corresponde a ese momento de la gestión de la emergencia y puede cambiar con nuevas decisiones de las autoridades.

Dénia ofrece un ejemplo de lo que queda después de levantar una limitación general de movilidad. El Ayuntamiento mantuvo cerradas instalaciones municipales y suspendidas actividades mientras revisaba edificios, centros escolares, arbolado y vías. Poder desplazarse de nuevo no implica que un parque, un equipamiento deportivo o un acceso previamente inundado esté preparado para recibir público.

El desbordamiento del río Girona ha golpeado a Els Poblets y El Verger. La cobertura local recoge daños en viviendas, comercios y calles, además de vehículos arrastrados. Las inspecciones y la retirada de materiales forman parte de una recuperación que continuará cuando las precipitaciones dejen de ocupar el primer plano.

Registros extraordinarios y balances que necesitan su periodo

Radio Dénia recoge datos de la Asociación Valenciana de Meteorología que situaban la estación de Forna, en l'Atzúbia, en 720 litros por metro cuadrado durante 48 horas. Es un acumulado de dos días en un punto concreto, no una intensidad por hora ni una cifra aplicable a toda la Comunidad Valenciana.

La distinción ayuda a entender el episodio sin exagerarlo. A la cantidad de agua se suman las características de cauces, barrancos y zonas bajas, que condicionan por dónde circula y dónde se acumula. Los avisos meteorológicos y las decisiones de protección civil responden a riesgos relacionados, pero no son el mismo instrumento.

Aemet señaló que había pasado la fase más crítica del temporal, aunque la situación continuaba siendo adversa, según EFE. El balance de la tarde mantenía la atención sobre posibles lluvias intensas en Cataluña. La previsión de una estabilización posterior no permite dar por terminadas las tareas de rescate o limpieza en las zonas ya anegadas.

El daño económico empieza a aflorar

Las consecuencias también alcanzan a Andalucía. Europa Press informó de una primera valoración superior a cinco millones de euros en El Ejido, Almería, con unas cien hectáreas de invernaderos afectadas. El Ayuntamiento precisó que se trata de cálculos provisionales, pendientes de completar sobre el terreno.

En ese municipio se registraron entradas de agua y lodo en explotaciones agrícolas, daños en caminos y problemas en edificios públicos y negocios. La cifra local no es un balance del conjunto de Andalucía ni de todas las pérdidas de Adam. Muestra, en cambio, una dimensión de la emergencia que seguirá creciendo en información a medida que los técnicos puedan acceder a las instalaciones.

El final de la jornada deja dos movimientos simultáneos: se recuperan algunos accesos y se levantan restricciones, mientras otras poblaciones siguen necesitando rescates, inspecciones y servicios de apoyo. Para los afectados, el punto de llegada no será que deje de llover, sino poder volver con seguridad a una vivienda, una carretera o un lugar de trabajo que todavía conserva los daños del temporal.