Razón y Saber
EspañolEnglish日本語

Corea del Sur crece un 1% en el tercer trimestre por los chips de IA, pero cae el consumo

El Banco de Corea registra un avance trimestral del 1% y anual del 3,4%. Exportaciones e inversión aceleraron, mientras el gasto de los hogares retrocedió.

Fachada de una instalación de Hanmi Semiconductor en Corea del Sur.
Instalación de Hanmi Semiconductor en Corea del Sur, fotografiada en septiembre de 2026. Archivo. © 타사자라 / Wikimedia Commons

La expansión de los centros de datos y la inversión mundial en inteligencia artificial aparece con claridad en las estadísticas de Corea del Sur. Su economía creció un 1,0% en el tercer trimestre de 2026 respecto al anterior, según la primera estimación publicada este martes por el Banco de Corea. Frente al mismo período de 2025, el producto interior bruto aumentó un 3,4%. El impulso de los semiconductores y de la inversión empresarial superó las previsiones, pero la caída del consumo privado muestra que el auge exportador todavía no se traduce de forma uniforme en los hogares.

El dato trimestral triplicó la proyección del 0,3% que el propio banco central había formulado en agosto. También superó el crecimiento del 0,6% registrado en el segundo trimestre. Conviene no mezclar las dos tasas difundidas hoy: el 1,0% compara julio-septiembre con abril-junio; el 3,4% compara el trimestre con julio-septiembre del año pasado. Ninguna representa por sí sola el crecimiento definitivo de todo 2026.

Los chips vuelven a empujar la economía

Corea del Sur ocupa una posición central en la cadena mundial de memoria y otros componentes para servidores y sistemas de inteligencia artificial. La demanda de capacidad informática aumentó las ventas al exterior y alentó la compra de maquinaria para fabricar más chips. En los datos publicados este martes, las exportaciones subieron un 2,3% respecto al segundo trimestre y la inversión en instalaciones y equipos avanzó un 4,1%. Esa combinación explica buena parte de la sorpresa positiva del PIB.

La lectura es importante para países y empresas que dependen de la producción coreana. Los servidores de IA necesitan grandes cantidades de memoria y componentes avanzados; un incremento de pedidos puede favorecer a fabricantes, proveedores de equipos, puertos y servicios asociados. También deja a la economía expuesta a los ciclos de inversión tecnológica: si los grandes compradores reducen sus planes, el impulso exportador podría moderarse. El dato de hoy confirma la fortaleza de un trimestre, no garantiza que la misma velocidad se mantenga indefinidamente.

El gasto público aportó otro apoyo. Según la información del banco central recogida por medios surcoreanos, el consumo gubernamental creció un 1,9%. En términos de contribución al crecimiento trimestral, la demanda interna explicó aproximadamente 0,9 puntos porcentuales y el saldo exterior neto unos 0,1 puntos. Esas cifras impiden reducir todo el resultado a las exportaciones de chips: la inversión y el sector público también sostuvieron la actividad.

El dato incómodo del consumo

Mientras la producción avanzaba, el consumo privado retrocedió un 0,2% frente al trimestre anterior. Fue una señal contraria a la imagen de expansión uniforme que sugiere el titular del PIB. El banco central atribuyó parte de la debilidad a una menor actividad de servicios financieros después de movimientos bursátiles y a retrasos en ventas de automóviles relacionados con conflictos laborales. Esas explicaciones ayudan a comprender el trimestre, aunque aún habrá que observar si el gasto de las familias se recupera en los próximos meses.

Las estadísticas muestran así dos ritmos. Por un lado, compañías conectadas con la inversión global en IA aumentan producción y capacidad. Por otro, una parte de los consumidores no elevó su gasto. La distancia entre ambos movimientos determina cómo se percibe el crecimiento fuera de la industria tecnológica. Un avance del PIB puede mejorar ingresos empresariales y recaudación sin aliviar de inmediato los presupuestos de todos los hogares.

El ingreso interno bruto real, una medida que toma en cuenta la evolución de los precios del comercio exterior, aumentó un 3,4% frente al segundo trimestre y un 18,8% respecto a un año antes, según el Banco de Corea. La diferencia con el PIB refleja, entre otros factores, una mejora en los términos de intercambio: el país recibe más valor por algunas exportaciones y afronta condiciones diferentes en sus importaciones. Es un indicador de capacidad adquisitiva agregada, no un aumento equivalente del salario de cada trabajador.

Qué cambia para el resto del año

Con tres trimestres contabilizados, las autoridades económicas ya pueden revisar sus previsiones, pero la estimación anual sigue abierta. El banco central había proyectado un crecimiento del 3,3% para 2026 y publicará un nuevo pronóstico el mes próximo. Sus técnicos señalaron que, si el último trimestre no aportara crecimiento adicional frente al tercero, la expansión anual podría rondar el 3,6%. Es un cálculo condicional, no un resultado cerrado. Alcanzar el 4% exigiría un desempeño mucho más fuerte al final del año.

La cifra también entrará en el debate sobre tasas de interés. Una economía que crece más de lo esperado puede dar al banco central margen para concentrarse en otros riesgos, incluidos los precios y el tipo de cambio. Pero un consumo privado en descenso aconseja prudencia antes de concluir que la demanda interna está completamente recuperada. Las decisiones monetarias dependerán de más datos que una sola estimación adelantada de PIB.

Los primeros cálculos del producto pueden revisarse cuando lleguen estadísticas más completas. Por ahora, la imagen es suficientemente nítida en lo esencial: Corea del Sur ganó velocidad en el tercer trimestre gracias a los chips, la inversión y el gasto público. La prueba siguiente será comprobar si esa prosperidad industrial se extiende al consumo de los hogares y si la demanda mundial de tecnología mantiene su fuerza.