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Frieze abre en Londres: un viaje entre arte contemporáneo, esculturas y Renoir

La semana de Frieze conecta Regent’s Park con exposiciones en el Barbican y la National Gallery. Una mirada al atractivo cultural de Londres, más allá del mercado del arte.

Courtesy: Frieze © Photo: Linda Nylind

Londres inicia este miércoles 14 de octubre su semana de Frieze, con el arte contemporáneo y las grandes tradiciones de la historia del arte reunidos en Regent’s Park. La apertura del 14 de octubre está reservada a invitados; el acceso general a Frieze London y Frieze Masters comienza el jueves 15. Para quienes visitan la ciudad, el interés se extiende mucho más allá de los pabellones.

La programación combina galerías internacionales, artistas emergentes, escultura al aire libre y exposiciones en instituciones londinenses. Esa concentración permite acercarse a distintas formas de entender el arte en un mismo viaje: la obra que se presenta al mercado, la que recupera una historia olvidada y la que interviene un espacio público.

La dimensión comercial de Frieze es evidente, pero no agota su atractivo. Un visitante que no pretende comprar puede recorrer propuestas seleccionadas por galeristas y curadores, comparar lenguajes y reconocer qué asuntos ocupan hoy a los artistas. Esta edición ofrece puntos de entrada concretos para hacerlo.

Dos ferias, dos maneras de mirar

Frieze London y Frieze Masters se celebran hasta el 18 de octubre. La primera reúne más de 170 galerías y concentra la atención en la creación contemporánea. La segunda amplía la perspectiva hacia obras que abarcan desde civilizaciones antiguas hasta el siglo XX.

Entre las piezas anunciadas para Masters figuran un retrato de un noble de Anthony van Dyck y un bronce egipcio de Ptah de la dinastía XXVI. Son ejemplos de un recorrido que exige cambiar de escala temporal: una feria puede mostrar nuevas investigaciones artísticas mientras la otra invita a reconsiderar objetos y autores de siglos anteriores.

El programa también incorpora Queering Modernism, una línea curatorial de Anke Kempkes dedicada a historias y experiencias queer dentro del arte moderno. La propuesta introduce una pregunta que atraviesa museos y colecciones: qué artistas se volvieron centrales y qué trayectorias quedaron al margen de los relatos habituales.

No hay una única forma de recorrer esa oferta. Seguir a un artista permite examinar una obra con detenimiento; comparar secciones ayuda a observar diferencias entre medios, generaciones y contextos. La cantidad de propuestas hace especialmente útil elegir algunos ejes, en lugar de intentar verlo todo.

La cultura popular entra en la conversación

Una de las novedades de Frieze London es The Code Universe, organizada por Carol Yinghua Lu. La sección examina cómo los artistas responden a transformaciones sociales mediante objetos cotidianos, consumo e imágenes que circulan en los medios.

Participan, entre otros, Shinro Ohtake, Selma Selman, Carolyn Lazard y Nikita Kadan. La presencia de Ohtake, presentado por greengrassi y la galería japonesa Take Ninagawa, aporta una conexión con Japón dentro de una conversación internacional sobre cultura popular.

La sección Artist-to-Artist propone otro mecanismo de descubrimiento. Siete creadores tienen presentaciones individuales después de haber sido seleccionados por colegas de mayor reconocimiento. Paul Robas fue nominado por Louise Giovanelli; Jota Mombaça, por Otobong Nkanga.

En Focus, el recorrido se concentra en galerías jóvenes. La guía de la feria describe, por ejemplo, una instalación de Benjamin Lallier que combina una fuente, vídeo y dibujos. Tamo Jugeli transforma un espacio expositivo en un interior doméstico con pinturas y papel decorativo. La elección del lugar donde se presenta una obra pasa así a formar parte de su significado.

El parque también es una exposición

Para acercarse a Frieze sin entrar en las ferias, la alternativa más directa está en los English Gardens de Regent’s Park. Frieze Sculpture es una exposición gratuita al aire libre, abierta desde septiembre y disponible hasta el 1 de noviembre.

La selección de Fatoş Üstek reúne a once artistas internacionales. Las obras incluyen una intervención de Angel Otero que plantea un umbral bajo el césped y pantallas de acero inoxidable de Tarini Sethi con escenas utópicas. También participan Ivana Bašić y Conrad Shawcross.

El entorno cambia la relación con las piezas. Frente a la circulación por un pabellón, el parque permite combinar arte y paseo, y acercarse a las esculturas desde distintos puntos. No requiere convertir la visita en una decisión de compra ni reducirla a una colección de nombres famosos.

Una conexión japonesa en el Barbican

La semana artística también conduce hacia In Concert, de Yuko Mohri, en The Curve del Barbican. La artista japonesa trabaja con luz, sonido, escultura cinética y objetos del propio centro para investigar transformación y reparación.

La institución explica que Mohri combina elementos cotidianos con fuerzas variables como agua, aire, gravedad o magnetismo. La instalación responde a las condiciones del espacio y dialoga con el periodo de renovación del Barbican. Es una forma distinta de presentar una obra: no solo importa qué objeto se mira, sino cómo cambia y se relaciona con su entorno.

La revista británica Wallpaper incluyó esta exposición entre sus propuestas para Frieze Week, junto con proyectos en galerías y otros museos. Esa dispersión es parte del atractivo de la semana: el visitante encuentra razones para salir del recinto principal y recorrer distintos lugares de Londres.

Renoir ofrece otro contrapunto

En la National Gallery, Renoir and Love reúne cuarenta pinturas centradas en vínculos humanos: amistad, parejas, familia y vida compartida. El recorrido se concentra en las décadas de 1860 a 1880 y está organizado con el Musée d’Orsay y el Museum of Fine Arts de Boston.

Una de sus obras centrales es Bal au Moulin de la Galette, de 1876, procedente del Musée d’Orsay y expuesta por primera vez en el Reino Unido, según la National Gallery.

La convivencia de Renoir, las instalaciones de Mohri y las propuestas de Frieze permite construir un recorrido sin confundir épocas ni propósitos. Londres ofrece esta semana una ocasión para observar cómo cambia el arte y cómo, una y otra vez, vuelve a las personas, sus relaciones y los espacios que habitan.