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Berkshire Hathaway: la máquina de asignar capital entra en una nueva etapa de liderazgo

Seguros, ferrocarriles y empresas operativas sostienen un sistema singular para invertir. Su historia, balance y sucesión explican qué poseen los accionistas más allá de la reputación de Buffett.

Ilustración fotorrealista de una carpeta con la marca Berkshire Hathaway sobre un escritorio ante un patio ferroviario de mercancías.
La asignación de capital y los negocios operativos se unen en el modelo de Berkshire Hathaway. Ilustración editorial. Imagen generada por ChatGPT

Un ferrocarril, una póliza de seguro y una caja de bombones suelen protagonizar historias empresariales distintas. En Berkshire Hathaway pertenecen al mismo sistema financiero. El dinero generado por una operación puede financiar otra, comprar una inversión cotizada o quedar disponible para una oportunidad futura. En cierto sentido, el producto que define al grupo es distribuir capital entre negocios con necesidades muy diferentes.

Ese sistema tenía una capitalización bursátil aproximada de 1,225 billones de dólares al 5 de noviembre de 2026. Se suele describir mediante la trayectoria inversora de Warren Buffett, pero entender Berkshire hoy exige mirar también sus empresas operativas, obligaciones aseguradoras y nuevos líderes. El desafío es comprender cómo funciona la organización más allá de la reputación de quien la construyó.

Cómo una textil se convirtió en otra cosa

Buffett tomó el control de Berkshire en 1965, cuando era un negocio textil de Nueva Inglaterra. La transformación posterior dependió de trasladar capital hacia actividades más atractivas. La compra de National Indemnity y su aseguradora hermana en 1967 fue decisiva. Los seguros aportaron fondos que podían invertirse, con una economía muy diferente de la fabricación de tejidos.

El mecanismo esencial es el llamado float asegurador: fondos vinculados a obligaciones de seguros que permanecen disponibles antes de pagar siniestros y otras cantidades. La aseguradora puede invertirlos, pero debe cumplir sus promesas. Ese dinero forma parte de una discusión sobre financiación y riesgo; no es capital gratuito de los accionistas. Su valor depende de la disciplina al asegurar riesgos, el rendimiento de las inversiones y los plazos de pago.

Berkshire se extendió hacia negocios como GEICO, fabricantes, comercios y empresas energéticas. La adquisición de BNSF en 2010 añadió uno de los grandes sistemas ferroviarios de mercancías de Norteamérica. Las operaciones aportaron clientes y ciclos económicos distintos, además de grandes necesidades de equipos, mantenimiento, trabajo e inversión. El conjunto se convirtió en algo mucho mayor que una cartera de acciones cotizadas.

El modelo permite a los directivos concentrarse en sus negocios mientras la sede toma grandes decisiones de capital. En principio, una operación con pocas oportunidades de reinversión puede financiar otra con buenas perspectivas de expansión. La flexibilidad es valiosa, pero depende del criterio aplicado. Diversificarse no mejora automáticamente una mala adquisición ni vuelve atractivo un proyecto con escasa rentabilidad.

Dos formas de propiedad y de leer las ganancias

Berkshire posee filiales operativas y participaciones minoritarias en cotizadas. La diferencia afecta a las cuentas. Los ingresos de una filial consolidada aparecen en los estados del grupo; Berkshire no suma toda la facturación de una empresa por tener algunas de sus acciones. Esa inversión contribuye según las normas contables correspondientes a los ingresos y los cambios de valor.

En el ejercicio terminado el 31 de diciembre de 2025, Berkshire declaró ingresos de 371.444 millones de dólares. El beneficio neto atribuible a sus accionistas fue de 66.968 millones. Las ganancias de inversión se presentaron aparte de los ingresos. Tratar los movimientos bursátiles como ventas adicionales del ferrocarril, los seguros o los comercios confundiría fuentes de resultados fundamentalmente distintas.

La empresa también declaró ganancias operativas de 44.486 millones de dólares en 2025. Berkshire las define como una medida después de impuestos que excluye ganancias y pérdidas de inversión y determinados deterioros. No es el beneficio operativo convencional antes de impuestos de muchas industrias. La conciliación incluyó ganancias de inversión después de impuestos de 30.737 millones y deterioros de inversiones contabilizadas por el método de participación de 8.255 millones.

La distinción explica por qué un gran movimiento del beneficio neto puede decir relativamente poco de las empresas operativas. Los precios cambian sin que Berkshire venda acciones. A la vez, excluir esas variaciones no vuelve irrelevantes las inversiones para los propietarios. Leer ambas medidas aporta una imagen más útil que decidir que solo una importa.

El desglose operativo muestra la amplitud del grupo. En 2025, la suscripción de seguros aportó 7.258 millones de dólares y los ingresos de inversiones aseguradoras, 12.513 millones. BNSF contribuyó con 5.476 millones; Berkshire Hathaway Energy, con 3.979 millones; y fabricación, servicios y comercio, con 13.647 millones. Son contribuciones después de impuestos dentro de la presentación de Berkshire, no cantidades que deban sumarse otra vez al beneficio neto consolidado.

Un balance pensado para conservar opciones

Al 31 de diciembre de 2025, los activos ascendían a 1,222 billones de dólares. Para el 30 de junio de 2026 habían llegado a 1,263 billones. Incluyen inversiones y recursos operativos, pero existen pasivos frente a ellos. El patrimonio atribuible a los accionistas de Berkshire era de unos 747.900 millones en junio. Comparar capitalización y activos como si ambos midieran la riqueza neta de los propietarios ignoraría esa diferencia.

Al 30 de junio, Seguros y Otros Negocios tenía 359.200 millones de dólares en efectivo, equivalentes y letras del Tesoro estadounidense, netos de importes pendientes por compras sin liquidar. El alcance importa: no es simplemente el saldo bancario del grupo completo. Los recursos permiten cumplir obligaciones e invertir sin depender de que las condiciones de financiación sean favorables justo cuando se necesitan.

Los fondos disponibles asociados a obligaciones aseguradoras eran de unos 177.500 millones de dólares en esa fecha. Ayudan a explicar el sistema inversor, pero las obligaciones no desaparecen al invertir el dinero. Catástrofes, una evolución inesperada de siniestros y errores al fijar precios pueden alterar su economía. La prudencia de liquidez cobra especial importancia cuando los pagos futuros tienen importes y fechas inciertos.

Los demás negocios también necesitan capital. Berkshire generó unos 21.700 millones de dólares de flujo de caja operativo en el primer semestre de 2026 y gastó 10.600 millones en propiedades, equipos y equipos para arrendamiento. Ferrocarriles y empresas de servicios públicos requieren inversión continua. Su valor debe evaluarse teniendo en cuenta esas necesidades, sin considerar cada dólar de beneficio como efectivo inmediatamente distribuible.

Nuevos líderes y decisiones de capital conocidas

Greg Abel asumió como consejero delegado al comenzar 2026. En septiembre, Howard G. Buffett pasó a presidir el consejo; Warren Buffett se convirtió en presidente emérito y siguió como consejero. La distinción importa: ya no es correcto describir la dirección actual como si Warren continuara ejerciendo ambos cargos. La sucesión ya se ha convertido en una realidad operativa.

Los últimos resultados trimestrales disponibles al corte del 5 de noviembre eran los del segundo trimestre. Los ingresos fueron de 101.808 millones de dólares y el beneficio neto atribuible a accionistas, de 25.667 millones. Las ganancias operativas llegaron a 12.983 millones, frente a 11.160 millones un año antes. El tercer trimestre se publicaría el 7 de noviembre: sus previsiones todavía no eran resultados declarados.

Las adquisiciones muestran que el sistema sigue funcionando. Berkshire completó la compra de OxyChem en enero de 2026 por unos 9.400 millones de dólares. Adquirió la constructora Taylor Morrison en julio por aproximadamente 6.800 millones en efectivo. Esta última operación ocurrió después de la fecha del balance de junio, algo relevante al comparar los activos declarados con los negocios que el grupo pasó a poseer más tarde.

Las recompras ofrecen otro destino para el capital. Berkshire adquirió acciones propias por unos 4.800 millones de dólares durante el primer semestre de 2026. El programa depende de que la dirección considere que cotizan por debajo de un valor intrínseco estimado prudentemente y de mantener una liquidez mínima. No promete gastar una cantidad fija con independencia del precio.

Qué se compra mediante las dos clases de acciones

Las acciones cotizan en la Bolsa de Nueva York como BRK.A y BRK.B. La clase B tiene una milquinientava parte de los derechos de dividendo y distribución de la clase A, pero una diezmilésima parte de su voto. Una acción A puede convertirse en 1.500 B; la conversión inversa no está disponible. El menor precio unitario de la B no corresponde a una colección diferente y más pequeña de empresas operativas.

La compañía no ha declarado dividendos en efectivo desde 1967. Los propietarios han dependido del valor creado al retener capital y, cuando la dirección las considera adecuadas, de las recompras. En noviembre, el valor bursátil equivalía a unas 1,6 veces el patrimonio atribuible a Berkshire de junio. El valor contable es una referencia, no una tasación completa de la capacidad de generar beneficios de cada filial.

La próxima etapa pondrá a prueba una institución construida sobre criterio, fortaleza financiera y paciencia. Sus riesgos incluyen pérdidas aseguradoras, responsabilidades de las empresas energéticas, ciclos industriales y decisiones equivocadas con grandes sumas. Su ventaja es considerar muchos usos del capital sin verse obligada a elegir inmediatamente. Para los accionistas, la cuestión es con qué eficacia los nuevos líderes convierten esa libertad en valor duradero.