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China ratifica una amplia purga de dirigentes y eleva a un general al Politburó

El Partido Comunista aprobó nuevas reglas disciplinarias, confirmó más de treinta expulsiones y fijó su próximo congreso para 2027.

© Foto: Xinhua/Huang Jingwen

La cúpula del Partido Comunista de China cerró el jueves cuatro días de deliberaciones con una resolución para endurecer la disciplina interna, confirmó la expulsión de más de treinta integrantes de alto rango y elevó a un mando militar, Zhang Shengmin, al Politburó. El comunicado oficial presenta las medidas como parte de una campaña contra la corrupción. Su alcance, especialmente dentro de las fuerzas armadas, muestra hasta qué punto el presidente Xi Jinping está reorganizando la dirección del partido antes de su próximo congreso nacional.

La quinta sesión plenaria del vigésimo Comité Central se celebró en Pekín del 26 al 29 de octubre. Según el texto difundido por la agencia oficial Xinhua, asistieron 162 miembros titulares y 117 suplentes. El pleno aprobó una resolución sobre el gobierno estricto del partido, ratificó expulsiones previamente decididas por el Politburó y fijó para la segunda mitad de 2027 el próximo congreso. Esa cronología es relevante: el encuentro no inició desde cero todos los expedientes disciplinarios, sino que confirmó decisiones tomadas antes por otros órganos.

Una purga que alcanza al mando militar

Entre los nombres figuran Zhang Youxia y Liu Zhenli, dos generales de la Comisión Militar Central cuyas expulsiones habían sido anunciadas previamente. El comunicado también enumera funcionarios civiles y antiguos responsables de otros sectores. AP contabilizó más de treinta expulsiones de altos cargos confirmadas por el pleno. La declaración oficial alude a infracciones graves de disciplina y de la ley, pero no ofrece en ese mismo texto expedientes detallados de cada persona ni permite concluir que todas hayan sido condenadas judicialmente por los mismos hechos.

El pleno incorporó a Zhang Shengmin al Politburó, uno de los principales órganos de decisión política. El ascenso es significativo porque la Comisión Militar Central, que dirige las fuerzas armadas, ha perdido a otros integrantes de su cúpula durante las investigaciones recientes. La promoción de un responsable militar al Politburó refuerza la conexión entre control político y mando castrense. Su puesto le da participación en las deliberaciones de la dirección partidaria. No explica por sí sola cómo quedarán cubiertos los demás puestos vacantes ni cuándo terminará la reorganización.

La agencia AP informó que la campaña disciplinaria ha reducido la asistencia a esta reunión en comparación con la composición original del Comité Central. Analistas consultados por el medio interpretan el dato como una señal de la escala de las expulsiones. Conviene separar esa lectura del dato administrativo que consta en el comunicado: cuántos miembros participaron. Una ausencia puede obedecer a distintas causas y no debe presentarse automáticamente como prueba de una sanción que el partido no haya confirmado.

Disciplina y continuidad del poder

El documento aprobado insiste en fortalecer la supervisión sobre los funcionarios, aplicar normas más estrictas y combatir la corrupción. También reafirma el liderazgo central de Xi y su pensamiento como guía del partido. Son formulaciones políticas propias del Gobierno chino; describen la justificación que ofrece la organización para sus decisiones, no una evaluación independiente de la eficacia de la campaña.

La insistencia en la disciplina responde a una dificultad de cualquier estructura de poder muy extensa: trasladar las decisiones de la dirección a provincias, empresas públicas y mandos militares. El comunicado sostiene que hay problemas persistentes de ejecución, integridad y supervisión. El partido propone formación de dirigentes, inspecciones, normas internas y sanciones. El resultado efectivo de esas medidas solo podrá apreciarse mediante hechos posteriores, no con la aprobación de una resolución.

La dimensión militar tiene consecuencias más allá del funcionamiento interno. China mantiene una presencia creciente en mares próximos a Japón y Taiwán, al tiempo que otras potencias observan la composición de sus mandos. Sin embargo, el comunicado del pleno no anuncia una operación militar ni un cambio inmediato de política exterior. El relevo de generales podría afectar la continuidad de proyectos y cadenas de mando, pero cualquier conclusión concreta sobre preparación bélica exigiría pruebas adicionales.

Los miembros del Comité Central también decidieron que el vigésimo primer congreso del partido se reunirá en Pekín durante la segunda mitad de 2027. Ese congreso renovará las principales estructuras de liderazgo. El pleno de esta semana, por tanto, prepara el terreno político y organizativo para el siguiente ciclo, en lugar de cerrar una controversia aislada. Los ascensos y expulsiones modificarán quién podrá participar en esa selección y quién quedará fuera de ella.

La información disponible tiene un límite claro. El partido publica los nombres y su calificación general de las faltas, pero no un expediente verificable para cada acusado. Fuera de China, investigadores y medios pueden analizar el patrón de sustituciones; dentro del país, la versión oficial domina la información sobre los procedimientos. Lo confirmado al cierre del pleno es la ratificación de las expulsiones, el ascenso de Zhang Shengmin y la resolución disciplinaria. Las consecuencias sobre el funcionamiento real de las fuerzas armadas y la administración se observarán en los próximos nombramientos y decisiones.