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La Lista Estudiantil lidera el escrutinio en Serbia; Vučić reconoce su derrota

El recuento oficial parcial da 52,65% a la Lista Estudiantil con 8.135 de 8.392 centros procesados. Vučić reconoció la derrota; falta el reparto definitivo de escaños.

Ilustración generada por IA de una multitud con banderas serbias reunida en una plaza
Imagen generada por IA

La lista impulsada por el movimiento estudiantil se impuso en las elecciones parlamentarias anticipadas de Serbia y Aleksandar Vučić reconoció la derrota de su bloque. La noche del domingo terminó con celebraciones en Belgrado y otras ciudades, pero también con una tarea institucional pendiente: transformar una victoria electoral proyectada en una mayoría parlamentaria confirmada por la comisión electoral y, después, en un gobierno capaz de sostenerla.

La Comisión Electoral de la República publicó la mañana del lunes un avance basado en 8.135 de los 8.392 centros de votación. La Lista Estudiantil sumaba 2.246.423 votos, el 52,65%, frente a 1.673.241 votos, el 39,22%, de Serbia Unida. Son resultados oficiales preliminares: quedaban 257 centros por procesar y aún no había un reparto definitivo de escaños.

Por separado, la proyección de CeSID e Ipsos, difundida por la prensa serbia con el 96% de su muestra procesada, concedía a la Lista Estudiantil el 52,9% de los votos y 140 de los 250 escaños de la Asamblea Nacional. A la lista Serbia Unida, vinculada a Vučić, le atribuía el 38,8% y 103 diputados. Son cifras de una organización de observación, no la proclamación definitiva de la Comisión Electoral de la República. La comisión electoral continuaba publicando las actas a medida que llegaban y eran procesadas. El reparto oficial de escaños quedará fijado al concluir el escrutinio, pese al reconocimiento de la derrota por parte de Vučić.

Vučić compareció después del cierre de las urnas y admitió que su lista había perdido. Había dejado la presidencia en septiembre para encabezar la candidatura de su espacio y aspirar al puesto de primer ministro. Su reconocimiento político no equivale a la certificación administrativa de todos los resultados. Tampoco despeja por sí solo las dudas sobre qué acuerdos necesitará el nuevo bloque para gobernar, cómo se resolverán las reclamaciones electorales o qué ministros propondrá.

De las protestas a la urna

El origen del movimiento que ahora aparece al frente del Parlamento está en una tragedia anterior a la campaña. El derrumbe de la marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad, en noviembre de 2024, dejó 16 muertos y desencadenó movilizaciones que reclamaban responsabilidades y transparencia. Los estudiantes pasaron de organizar protestas a articular una candidatura nacional. Su recorrido convirtió una demanda de rendición de cuentas sobre una obra pública en una disputa más amplia sobre corrupción, instituciones y control del poder.

Serbia votó el 25 de octubre en una elección anticipada. La comisión electoral había confirmado oficialmente la participación de la Lista Estudiantil semanas antes. Según N1, se habilitaron 8.392 centros de votación para un padrón de más de 6,45 millones de electores. El organismo electoral cerró las urnas a las 20:00, con excepciones para los lugares donde hubo interrupciones prolongadas o personas que ya esperaban para votar. Después comenzó la transmisión y revisión de las actas.

Ese procedimiento explica por qué la noche electoral no termina con una declaración frente a las cámaras. La comisión recibe los registros de cada mesa, los digitaliza y divulga resultados progresivos. Solo cuando concluya el proceso podrá fijarse el reparto oficial de los 250 asientos. Las minorías nacionales también concurren mediante listas propias, un dato que puede influir en la composición final de la Cámara aunque la proyección otorgue una mayoría holgada al bloque estudiantil.

El desafío de gobernar

La magnitud de la ventaja proyectada ofrece a los estudiantes la posibilidad de formar gobierno sin depender de la antigua fuerza dominante. Pero la campaña reunió bajo una misma lista a personas cuyo punto de partida fue la protesta. Ahora deberán acordar prioridades, nombramientos y un programa que pueda pasar de la denuncia a decisiones presupuestarias, judiciales y administrativas. El candidato Ilija Srdanović describió la siguiente etapa como la construcción de un Estado regido por la ley, según recogió Radio Free Europe/Radio Liberty.

La transición también pondrá a prueba la reacción de quienes pierden el poder. Vučić aceptó que su bloque fue derrotado, pero atribuyó el resultado a injerencias externas, una acusación que no quedó demostrada por la mera votación. No presentó pruebas que demostraran la injerencia extranjera que denunció.

La Unión Europea observa el cambio con interés. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, felicitó a la Lista Estudiantil y ofreció apoyo para reformas sobre Estado de derecho, libertad de prensa, lucha contra la corrupción e instituciones democráticas. Esa reacción expresa una disposición política; no significa que Serbia haya ingresado en la Unión ni que se hayan resuelto las cuestiones que retrasan su integración. Durante años, Belgrado ha mantenido simultáneamente su aspiración europea y vínculos estrechos con Rusia y China. Las decisiones concretas del futuro Ejecutivo, y no solo su identidad, mostrarán si cambia ese equilibrio.

La observación internacional continúa. La oficina de instituciones democráticas de la OSCE desplegó una misión para estos comicios y todavía debe examinar el desarrollo del proceso. Su evaluación será distinta tanto de la proyección de CeSID como del escrutinio administrativo. En una elección nacida de protestas por la confianza pública, conocer las actas, atender las reclamaciones y publicar resultados completos tendrá un peso político adicional.

Serbia amanece, por tanto, ante una alternancia probable y de gran alcance, pero con pasos verificables por delante. El dato inmediato es que la lista estudiantil encabeza con claridad las estimaciones disponibles y Vučić ha reconocido su derrota. La cifra definitiva de votos y escaños corresponde a la comisión electoral. El siguiente examen, después de ese recuento, será la capacidad de los vencedores para convertir una movilización cívica en un gobierno responsable ante el Parlamento y los ciudadanos.