Pese a la presión de Trump, China sigue liderando las exportaciones mundiales de mercancías
Las ventas al exterior crecieron 36,3% en dólares en septiembre y el superávit acumulado se acercó al billón. Los aranceles han cambiado destinos y condiciones, sin desplazar el liderazgo exportador chino.

China volvió a mostrar este miércoles la fuerza de su maquinaria exportadora. Sus ventas al exterior aumentaron un 36,3% interanual en septiembre, medidas en dólares, según los datos aduaneros recogidos por Reuters y Associated Press. El crecimiento aceleró frente al 25% de agosto y dejó un superávit comercial mensual de 133.530 millones de dólares.
Las cifras sostienen una realidad que la presión arancelaria de Donald Trump no ha revertido: China mantiene el liderazgo mundial en exportación de mercancías. La última clasificación anual de la Organización Mundial del Comercio sitúa sus ventas de bienes en 3,772 billones de dólares en 2025, equivalentes al 14,4% del total mundial. Estados Unidos y Alemania aparecen detrás.
Ese liderazgo no significa que los aranceles sean irrelevantes ni que las empresas chinas estén protegidas de cualquier coste. El mercado estadounidense sí se contrajo para sus exportadores el año pasado. Lo que muestran los datos es la capacidad de sostener ventas globales mientras cambian los destinos, los productos y las reglas de acceso.
Un septiembre fuerte, con importaciones que también crecen
Las importaciones chinas aumentaron un 31% interanual en septiembre, frente al 28,2% de agosto. No se trata, por tanto, de un crecimiento de las exportaciones acompañado de una caída general de las compras al exterior. Aun así, el valor vendido superó ampliamente al adquirido.
Entre enero y septiembre, el superávit llegó a 938.110 millones de dólares, según Reuters. La cifra acerca a China a la barrera de un billón antes del cierre del año, pero no equivale a haber superado ya el récord anual de 2025, de aproximadamente 1,19 billones. Para eso faltan los resultados del último trimestre.
El superávit es la diferencia entre exportaciones e importaciones de bienes. No es beneficio neto de las empresas, ingreso fiscal del Gobierno ni una cantidad que se reparta directamente entre los hogares. Su tamaño importa porque refleja el desequilibrio comercial que los socios de China buscan reducir.
Las tasas de crecimiento de septiembre corresponden al valor en dólares de las operaciones. No pueden interpretarse automáticamente como un aumento idéntico de las unidades físicas enviadas: los precios y los tipos de cambio también intervienen en esa medición.
El primer puesto tiene una definición concreta
La tabla de la OMC permite comparar países con el mismo periodo y la misma categoría. En 2025, Estados Unidos exportó mercancías por 2,185 billones de dólares y Alemania por 1,764 billones, frente a los 3,772 billones de China.
La clasificación se refiere a bienes, no a todos los servicios que cruzan fronteras. En servicios comerciales, Estados Unidos ocupó el primer puesto y China el cuarto. Confundir ambas categorías ocultaría diferencias importantes entre las economías y sus formas de vender al mundo.
Los nuevos datos de septiembre de 2026 muestran el impulso reciente, pero no son todavía una clasificación anual mundial de 2026. El liderazgo comparado se apoya en la última tabla anual disponible; la actualidad de la noticia está en la aceleración de las ventas chinas durante el mes recién concluido.
Los aranceles modificaron el mapa sin borrar la demanda
El informe de la OMC muestra que las exportaciones chinas a Estados Unidos cayeron alrededor del 20% en 2025. Al mismo tiempo, crecieron un 8,4% hacia la Unión Europea y un 13,4% hacia los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático.
Ese contraste ayuda a entender la resistencia del conjunto. Perder ventas en un mercado importante no obliga a perderlas en todos. Pero tampoco demuestra que cada pedido estadounidense haya encontrado un sustituto idéntico en otra región: las cadenas de suministro y la demanda responden a varios factores.
La confrontación comercial también ha dado paso a negociaciones. El 27 de septiembre, la oficina del representante comercial estadounidense anunció recomendaciones para dar un trato arancelario más favorable a 30.000 millones de dólares de bienes no sensibles de cada país.
El comunicado incluyó productos agrícolas, dispositivos médicos, artículos domésticos y juguetes entre los ámbitos mencionados. Su redacción hablaba de recomendaciones y posibles beneficios futuros. No anunció la desaparición de todos los aranceles ni convirtió el comercio bilateral en una relación sin restricciones.
La tecnología empuja las ventas, pero abre otras dependencias
Los semiconductores y los automóviles figuran entre los motores del avance. Según los datos aduaneros recogidos por Reuters, las exportaciones de semiconductores aumentaron un 108,1% en valor durante los nueve primeros meses del año. Las de automóviles crecieron más del 50% tanto en valor como en volumen.
La expansión internacional de la infraestructura de inteligencia artificial sostiene demanda de equipamiento y componentes. Eso da oportunidades a fabricantes, pero también vincula una parte del crecimiento al ciclo de inversión tecnológica. Una buena cifra exportadora no elimina la dependencia de compradores extranjeros.
La estratega Ecaterina Bigos, de BNP Paribas Asset Management, señaló a AP que diversificar hacia el sudeste asiático o América Latina ayuda, aunque no puede sustituir por completo la demanda occidental. Europa, además, está negociando condiciones para reequilibrar su relación comercial con China.
Para consumidores y empresas, el panorama combina disponibilidad de productos con incertidumbre sobre costes y acceso. Las decisiones arancelarias pueden alterar precios y proveedores; la dimensión de la industria china sigue condicionando las opciones de quienes compran y de quienes compiten con ella.
El balance de septiembre no demuestra que Trump carezca de influencia sobre el comercio. Demuestra algo más preciso: esa influencia no ha desbancado a China como mayor exportador de mercancías, y los nuevos obstáculos conviven con una capacidad industrial que continúa encontrando demanda fuera de sus fronteras.