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Talarico y Paxton llegan a la recta final en Texas sin una ventaja concluyente, según Marist

El sondeo publicado el 14 de octubre sitúa al demócrata en 47% y al republicano en 45% entre probables votantes, dentro del margen de error. La votación anticipada comienza el lunes 19.

La carrera por el Senado de Estados Unidos en Texas sigue abierta a menos de tres semanas de las elecciones. Una encuesta de Marist publicada este miércoles 14 de octubre sitúa al demócrata James Talarico en 47% y al republicano Ken Paxton en 45% entre los probables votantes. La diferencia de dos puntos queda dentro del margen de error del estudio, de 4,9 puntos porcentuales para ese grupo.

El resultado describe una competencia estrecha, sin acreditar que alguno de los candidatos tenga una ventaja concluyente. Llega además en un momento distinto al de los sondeos del verano: la votación anticipada presencial comienza el lunes 19 de octubre y se extiende hasta el día 30. La jornada electoral será el 3 de noviembre, según la Secretaría de Estado de Texas.

El escaño que ocupa John Cornyn pone en juego representación federal durante seis años. Para Talarico, la oportunidad consiste en convertir una candidatura competitiva en votos suficientes para superar al republicano. Para Paxton, el reto es reunir su base partidaria y atraer a electores que no se identifican con ella. El estudio muestra fortalezas y límites de ambos.

Los independientes abren una oportunidad para Talarico

Entre los probables votantes que se identifican como independientes, Marist registra un 52% para Talarico y un 30% para Paxton. El grupo no es una reserva homogénea de votos: incluye personas con preferencias, prioridades y disposición a participar diferentes. Pero su distribución ayuda a explicar por qué la contienda no reproduce simplemente la ventaja de identificación partidaria republicana.

La fidelidad de los demócratas al candidato de su partido es muy alta: 99% declara apoyar a Talarico. Entre los republicanos, 87% respalda a Paxton y 8% al demócrata. El margen para ampliar una coalición depende, por tanto, de algo más que movilizar a quienes ya se reconocen como seguidores de cada formación.

Eso no significa que el 52% de los independientes vaya a repetirse automáticamente en las urnas. Las estimaciones sobre quién acudirá a votar son parte del método de una encuesta. En una elección estrecha, una participación distinta a la prevista puede cambiar la composición del electorado final.

La candidatura libertaria de Ted Brown también figura en el seguimiento de la contienda de la Universidad de Texas. Marist agrupa un 2% de probables votantes en la opción de otro partido, además de un 4% indeciso y un 2% sin respuesta. Ninguno de esos grupos puede asignarse de antemano a los dos candidatos principales.

Apoyar a un candidato no es creer que ganará

El mismo estudio plantea una pregunta diferente: quién cree el entrevistado que terminará ganando, con independencia de su preferencia. En esa medición, 53% de los probables votantes espera una victoria de Paxton y 42% una de Talarico.

La aparente contradicción tiene una explicación sencilla. Una persona puede votar por un candidato y pensar que su rival vencerá. La expectativa sobre el ganador recoge percepciones del ambiente político; no es un cálculo de probabilidades ni una predicción realizada por Marist.

La diferencia entre preferencia y expectativa coloca un desafío adicional ante Talarico. Una campaña competitiva necesita convencer a sus simpatizantes de participar aunque crean que el adversario cuenta con mejores posibilidades. Para Paxton, que muchos esperen su victoria tampoco garantiza que acudan a respaldarlo.

La carrera del Senado no transforma todo el mapa

Marist encuentra un 51% de apoyo a los republicanos y un 46% a los demócratas en la pregunta genérica sobre la Cámara de Representantes entre probables votantes. En la elección a gobernador, Greg Abbott obtiene 49% y Gina Hinojosa 45%. Son contiendas y preguntas diferentes, con sus propios márgenes e incertidumbres.

El contraste con Talarico y Paxton muestra que el desempeño de una candidatura no se puede extender a todas las elecciones del estado. Los votantes pueden distinguir entre nombres y cargos. Tampoco la intención genérica para la Cámara permite anticipar cuántos distritos ganará cada partido.

Trump influye en parte del electorado, pero no del mismo modo en todos. En la pregunta sobre el voto para la Cámara, 38% lo presenta como un voto contra el presidente, 27% como un respaldo y 34% dice que Trump tiene poca influencia en esa decisión. Es una medida sobre esa elección, no una explicación automática de cada preferencia para el Senado.

Qué muestran las otras encuestas

El seguimiento de la Universidad de Texas, actualizado este miércoles, recoge también un 50% para Talarico y un 47% para Paxton en el sondeo de UT/Texas Politics Project, realizado entre el 25 de septiembre y el 5 de octubre. ReconMR/Siena registró 48% y 44%, respectivamente, entre el 5 y el 8 de octubre.

Las muestras, fechas y métodos difieren. Esos estudios aportan contexto sobre la competencia, pero no permiten construir una tendencia restando resultados de encuestas distintas como si se hubiera entrevistado al mismo electorado.

Marist consultó a 1.196 votantes registrados entre el 8 y el 11 de octubre mediante teléfono, mensajes y encuestas en línea. Después aplicó una ponderación de participación probable; el margen de 4,9 puntos corresponde a los resultados para probables votantes, no debe confundirse con el de todos los registrados.

A partir del lunes, las campañas empezarán a disputar una decisión que ya podrá convertirse en una papeleta depositada. El sondeo deja a Texas con una carrera competitiva. La movilización de las próximas semanas determinará quién consigue transformar ese escenario en un escaño.