Alaska: EE.UU. pide separar papeletas por dos candidatos llamados Sullivan y el estado invoca el secreto del voto
A tres días de las elecciones, el Departamento de Justicia quiere apartar los votos que incluyan al candidato homónimo del senador republicano. Alaska objeta la medida y una investigación penal sigue sin cargos anunciados.

La disputa por la elección al Senado de Estados Unidos en Alaska llegó este sábado 31 de octubre a un punto delicado: el Departamento de Justicia quiere que se separen las papeletas en las que figure Daniel J. Sullivan Jr., un candidato cuyo nombre se parece al del senador republicano Dan S. Sullivan. El estado respondió ante un tribunal federal que esa medida no permitiría saber si un elector se confundió y que, aplicada durante la votación, chocaría con el secreto del sufragio. La decisión judicial se espera en vísperas de las elecciones del martes 3 de noviembre.
La controversia coincide con una investigación penal federal sobre la candidatura del segundo Sullivan. El fiscal estadounidense para Alaska, Michael Heyman, confirmó el viernes la pesquisa, pero no identificó delitos concretos ni anunció cargos. La candidata demócrata Mary Peltola negó conocer una supuesta operación para incorporar al aspirante de nombre parecido. La investigación no demuestra que ella, el candidato o sus colaboradores hayan cometido un delito.
Dos apellidos iguales en una elección decisiva
La lista oficial de Alaska identifica al senador como Dan S. Sullivan, republicano y titular del escaño. Al otro aspirante lo presenta como Daniel J. Sullivan Jr., sin afiliación partidaria declarada. Peltola, exrepresentante federal, es la principal rival del senador. Las iniciales y las indicaciones de partido y titularidad distinguen a los dos hombres en la papeleta.
El caso se remonta a junio. La División Electoral estatal decidió entonces excluir a Daniel J. Sullivan Jr. después de recibir quejas sobre su inscripción. En su resolución sostuvo que había intentado presentarse con un nombre que podía confundirse con el del senador. El aspirante recurrió y la Corte Suprema de Alaska confirmó que debía figurar en la elección. La decisión sobre su acceso a la papeleta ya estaba tomada cuando el Gobierno federal llevó la disputa a los tribunales en octubre.
El Departamento de Justicia sostiene ahora que la semejanza podría hacer que algunos votantes apoyen al candidato equivocado. Su demanda busca impedir la certificación de un resultado que, según su planteamiento, pudiera verse afectado por esa confusión. Los abogados del estado responden que las normas federales invocadas no autorizan a Washington a alterar el cómputo de una elección por esa hipótesis. La controversia jurídica aún no ha sido resuelta en cuanto al fondo.
En la votación por orden de preferencia que utiliza Alaska, los electores pueden clasificar a varios candidatos. Si nadie obtiene la mayoría necesaria en el primer recuento, se elimina al último y sus votos pasan a la siguiente preferencia marcada en cada papeleta. El sistema permite, por ejemplo, situar a ambos Sullivan en un mismo voto. Eso no hace imposible una confusión al marcarlo, pero impide equiparar automáticamente cada apoyo a Daniel J. Sullivan Jr. con un voto perdido por el senador.
Qué pide Washington y por qué se opone Alaska
En un escrito presentado el viernes, los abogados federales solicitaron conservar y separar todas las papeletas que incluyan a Daniel J. Sullivan Jr. entre las preferencias. Dicen que esa operación permitiría investigar posteriormente si la candidatura influyó en el resultado. También pidieron acelerar la obtención de información y una medida judicial provisional. El tribunal no había concedido esas solicitudes al cierre de esta información.
La respuesta estatal, registrada este sábado, distingue entre guardar las papeletas y separarlas durante la votación. Alaska señala que ya conserva los votos de las elecciones federales durante el periodo exigido por sus reglas. Si el Gobierno solo pretende apartar físicamente ciertas papeletas después del escrutinio, sostiene, no obtendría información adicional sobre la intención de los electores. Si pretende que los trabajadores electorales las identifiquen antes de introducirlas en las máquinas, el estado advierte que se pondría en riesgo la privacidad del voto.
El argumento central es sencillo: una papeleta muestra qué opciones marcó alguien, pero no por qué las marcó. Tampoco lleva el nombre del elector. Los funcionarios estatales sostienen que ningún recuento de las preferencias puede revelar si una persona eligió deliberadamente a Daniel J. Sullivan Jr. o si pensaba votar por Dan S. Sullivan. Por eso solicitan que el juez desestime la demanda federal y permita contar y certificar los resultados conforme al procedimiento ordinario.
La investigación penal y sus límites
El viernes, Heyman informó en Anchorage de un aumento de los recursos policiales dedicados al caso. Según Alaska Public Media, el fiscal citó una investigación periodística sobre contactos de personas vinculadas a la campaña de Peltola con quienes buscaban sumar otros candidatos a la contienda. Heyman reconoció que su oficina investiga los hechos y que todavía no parte de la conclusión de que se haya cometido un crimen.
La agencia Associated Press informó de visitas del FBI a un donante de Daniel J. Sullivan Jr. en Petersburg. El hombre dijo a la agencia que los agentes preguntaron por posibles irregularidades en las contribuciones y que él no se había sentido engañado por la candidatura. Es un testimonio individual, no una conclusión sobre la investigación completa. Peltola ha negado haber participado en un plan para confundir al electorado; el otro Sullivan también ha rechazado que se presentara por encargo de los demócratas.
La investigación penal y la demanda civil siguen caminos distintos. La primera deberá establecer si existen hechos que justifiquen cargos y contra quién; la segunda exige al juez decidir si procede intervenir en el tratamiento de los votos o en la certificación de la elección. Ninguna equivale hoy a una condena ni a una decisión de anular papeletas.
La votación anticipada ya está en marcha y el margen para resolver la disputa antes del martes es estrecho. Lo inmediato es la respuesta del tribunal a los pedidos federales y a la solicitud estatal de desestimar el caso. Después vendrán el recuento y, si la contienda es ajustada, posibles nuevas impugnaciones. Por ahora no hay votos de la elección general que permitan determinar un ganador ni medir cuánto pesa el segundo Sullivan en el resultado.