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Alberta rechaza abrir otro referéndum de separación: casi el 76% respalda seguir en Canadá

El recuento provisional da una amplia ventaja a la permanencia. Carney celebra un respaldo a la unidad, mientras siguen contando las otras nueve preguntas sobre inmigración y competencias provinciales.

Alberta ha dado un amplio respaldo a permanecer en Canadá y ha rechazado iniciar el proceso para celebrar otro referéndum sobre su separación. Los datos provisionales de Elections Alberta consultados a las 05:42 de este martes 20 de octubre, hora de la provincia, registraban 1.346.102 votos por la permanencia y 426.800 por abrir la vía de una nueva consulta: un 75,93% frente a un 24,07% de las respuestas válidas computadas para esa pregunta.

El resultado supone un alivio político para el primer ministro canadiense, Mark Carney, que celebró la decisión como una elección de unidad. También deja una distinción necesaria: los electores no estaban votando directamente una declaración de independencia. La alternativa derrotada proponía comenzar el proceso constitucional para convocar después un referéndum vinculante sobre la salida de Canadá.

La diferencia entre las dos opciones es amplia en ese corte del recuento, pero las cifras todavía pertenecen al escrutinio provisional. Elections Alberta fija para el 29 de octubre la proclamación oficial. El organismo continúa contando otras preguntas de una jornada en la que cada elector podía recibir diez papeletas distintas.

Una pregunta sobre el siguiente paso

La papeleta número diez ofrecía dos caminos: que Alberta siguiera siendo una provincia canadiense o que su Gobierno iniciara el procedimiento legal necesario para convocar una consulta vinculante sobre la separación. No era una orden automática de salida ni una votación capaz de cambiar por sí sola las fronteras del país.

Ese diseño explica qué se ha rechazado. Los votos contrarios a abrir el proceso impiden presentar la consulta como un mandato popular favorable a una segunda votación independentista. No significan que hayan desaparecido las diferencias con Ottawa ni que todos los electores compartan una misma posición sobre la distribución del poder dentro de la federación.

La misma jornada incluía otras nueve preguntas. Entre ellas figuraban propuestas sobre el control de la inmigración, los requisitos para acceder a programas provinciales, la acreditación de ciudadanía para votar, la selección de jueces y la abolición del Senado federal. La respuesta sobre la permanencia no permite anticipar cómo quedará cada una de esas consultas.

El recuento tiene diez calendarios superpuestos

Elections Alberta dio prioridad al conteo de la pregunta sobre separación. Después se procesan las preguntas uno a nueve, en ese orden. El procedimiento es manual e incluye el voto anticipado, las papeletas especiales, las urnas móviles y las emitidas durante la jornada principal. No se trata de sumar diez veces a los mismos electores para medir participación.

El aviso oficial establece que los recuentos deben completarse y publicarse provisionalmente dentro de las 48 horas posteriores al cierre confirmado de todos los locales. Las oficinas revisan después el material y verifican los resultados antes de la proclamación definitiva. Esa secuencia separa la información disponible durante la madrugada del resultado certificado.

El panel electoral incorpora, además, una advertencia sobre su indicador de avance: un local puede aparecer como informado cuando ha remitido al menos una pregunta. Por eso, incluso un porcentaje elevado de locales reportados no prueba que todas las papeletas de las diez preguntas estén contadas. Para interpretar la permanencia deben utilizarse sus votos específicos, no el total agregado de respuestas de toda la jornada.

Carney busca convertir la unidad en una agenda económica

En su declaración del martes, Carney presentó el resultado como una oportunidad para avanzar juntos. Vinculó la unidad con la diversificación de socios comerciales, la aceleración de grandes infraestructuras y el desarrollo de Canadá como potencia energética, con Alberta en el centro de ese proyecto.

Es una lectura política del resultado, no una lista de proyectos aprobados por las urnas. La consulta no escogía una ruta de oleoducto, un presupuesto ni un nuevo acuerdo comercial. Sí concede al Gobierno federal un argumento frente a quienes defendían que el futuro de la provincia debía buscarse fuera de Canadá.

La declaración del primer ministro reconoció que el conteo del conjunto de preguntas seguía abierto. Esa cautela delimita su victoria: puede celebrar la permanencia sin atribuirse todavía un respaldo provincial sobre asuntos distintos. Para Ottawa y el Gobierno de Alberta, la relación continuará dependiendo de negociaciones concretas, incluso después de una votación contundente sobre la unidad nacional.

Por qué una secesión nunca habría sido inmediata

El antecedente jurídico central sigue siendo la resolución de la Corte Suprema de 1998 sobre Quebec. El tribunal estableció que una provincia no puede separarse unilateralmente dentro del marco constitucional. Una mayoría clara ante una pregunta clara favorable a la secesión daría legitimidad democrática a la iniciativa y generaría obligaciones de negociación, pero no permitiría imponer sus condiciones a los demás participantes de la federación.

La Corte relacionó esa negociación con el federalismo, la democracia, el Estado de derecho y los derechos de las minorías. No fijó de antemano el resultado de unas conversaciones de separación. Trasladar aquel criterio a la discusión pública exige evitar dos simplificaciones: que votar baste para independizarse o que una decisión democrática clara carezca de consecuencias constitucionales.

Alberta no ha llegado a ese escenario. El mensaje de las urnas es anterior y más directo: una mayoría amplia de los votos contabilizados prefiere seguir en Canadá y no abrir el camino hacia la siguiente consulta. La tarea inmediata consiste en terminar el escrutinio de las demás preguntas. Después, la disputa entre autonomía provincial y poder federal seguirá dentro del país que los electores han elegido conservar.