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TSMC dispara su beneficio un 68,7% y prevé más ventas mientras estudia expandirse en Texas

El fabricante taiwanés logra un récord trimestral. El despliegue de sus chips de dos nanómetros reduce el margen y las conversaciones sobre Texas siguen abiertas.

TSMC cerró el tercer trimestre con un beneficio récord de 763.060 millones de dólares taiwaneses, un 68,7% más que un año antes, y anticipó otro aumento de las ventas para el cierre de 2026. Los resultados, publicados este jueves 15 de octubre, ofrecen una medida concreta del dinero que está llegando a las fábricas detrás de la expansión de la inteligencia artificial.

El fabricante taiwanés también estudia ampliar su presencia en Estados Unidos con una posible instalación en Texas. La evaluación sigue abierta. Mientras los nuevos proyectos avanzan por etapas, las cuentas muestran una combinación menos uniforme de lo que sugiere el récord: la facturación crece con fuerza, pero la incorporación de una nueva generación de chips reduce temporalmente los márgenes.

Un récord con dos medidas del crecimiento

La compañía ingresó 46.720 millones de dólares estadounidenses entre julio y septiembre, un 41,2% más que en el mismo periodo de 2025. En moneda taiwanesa, la facturación alcanzó 1,494 billones y el incremento anual fue del 50,9%. Ambas cifras describen las mismas ventas; la diferencia responde a la moneda en que se presenta la comparación.

El beneficio por acción llegó a 29,43 dólares taiwaneses. Frente al trimestre inmediatamente anterior, los ingresos en esa moneda aumentaron un 17,6% y el beneficio neto, un 8%. Reuters señaló que las ganancias superaron la estimación de 746.300 millones de dólares taiwaneses recopilada por LSEG SmartEstimate. Ese contraste mide expectativas de analistas, no una previsión oficial de beneficios futuros.

TSMC fabrica semiconductores para otras empresas. Su posición permite observar una etapa distinta de la carrera tecnológica: cuando un cliente necesita materializar el diseño de un procesador, debe conseguir capacidad industrial para producirlo. Por eso sus cuentas ayudan a seguir la conversión de los planes de inversión en pedidos y entregas.

La IA pesa más, aunque no explica todo el negocio

La computación de alto rendimiento representó el 68% de los ingresos trimestrales, frente al 57% de un año antes. Los teléfonos inteligentes aportaron otro 21%. Son categorías comerciales amplias: presentar todo el primer grupo como ventas exclusivas de inteligencia artificial exageraría lo que permite afirmar el desglose de la empresa.

La distribución tecnológica también está cambiando. Los procesos de dos nanómetros generaron el 8% de los ingresos por obleas, frente al 3% del trimestre anterior. Los de tres nanómetros aportaron un 33%. Sumando las generaciones de siete nanómetros y más avanzadas, la proporción alcanzó el 79% de esa facturación.

La agencia taiwanesa CNA describió un crecimiento simultáneo de las plataformas de computación de alto rendimiento, teléfonos, internet de las cosas y automoción. Ese detalle evita reducir la historia a un solo producto. La demanda asociada a la IA es decisiva, pero comparte las fábricas con otros mercados que tienen ritmos y necesidades diferentes.

El coste de poner a producir la siguiente generación

El margen bruto se situó en el 66,4%, por debajo del 67,7% del segundo trimestre. El informe de gestión atribuye la caída principalmente al arranque de la tecnología N2, correspondiente a la generación de dos nanómetros. La incorporación de un proceso avanzado puede aumentar las ventas y, al mismo tiempo, presionar la rentabilidad durante su despliegue inicial.

La comparación anual ofrece otra perspectiva: ese margen todavía supera en 6,9 puntos porcentuales el de julio a septiembre de 2025. Conviene separar las dos referencias. Hay una reducción frente al trimestre anterior y una mejora respecto de un año antes; describir únicamente una de ellas dejaría incompleta la lectura de las cuentas.

La expansión exige, además, inversiones que se ejecutan antes de recuperar su coste con ventas. En su presentación, TSMC registró desembolsos de capital de 443.210 millones de dólares taiwaneses durante el trimestre. Construir instalaciones, equiparlas y estabilizar la producción son etapas distintas de anunciar capacidad adicional.

Texas sigue en evaluación; Japón y Europa tienen otros proyectos

Según Associated Press, el presidente de TSMC, C. C. Wei, confirmó el envío de equipos a Texas para estudiar una expansión y conversaciones sobre el proyecto Terafab asociado a Elon Musk. No anunció un acuerdo cerrado ni una planta en funcionamiento. La diferencia importa para medir cuándo podría convertirse esa exploración en producción efectiva.

La compañía ya mantiene una estrategia industrial distribuida entre varias regiones. Su informe anual de 2025 sitúa en Kumamoto, Japón, una primera fábrica que comenzó la producción en volumen a finales de 2024 y una segunda en construcción. También describe el proyecto de Dresde, Alemania, orientado a aplicaciones industriales y de automoción.

Esos antecedentes no convierten las instalaciones en intercambiables. Las tecnologías y los mercados previstos para cada proyecto difieren. Una fábrica europea centrada en usos industriales y una ampliación destinada a procesos avanzados responden a necesidades particulares dentro de la misma cadena de suministro.

La siguiente prueba será cumplir la previsión

Para octubre a diciembre, TSMC prevé ingresos de entre 52.300 y 54.300 millones de dólares estadounidenses y un margen bruto de entre el 65% y el 67%. Son objetivos de la dirección sujetos a riesgos, todavía pendientes de convertirse en resultados. La empresa también estima que su facturación anual en dólares crecerá alrededor del 44% en 2026.

El nuevo trimestre medirá dos compromisos simultáneos: atender más pedidos y sostener la rentabilidad mientras aumenta la producción de sus procesos recientes. El récord confirma la fuerza del negocio ya realizado. La previsión y las evaluaciones de nuevas fábricas señalan el trabajo que todavía queda por ejecutar.