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Japón pone en marcha una agencia nacional para prevenir desastres y coordinar la reconstrucción

El organismo, con 352 puestos autorizados, coordinará la preparación ante grandes terremotos y la respuesta a las comunidades afectadas.

© Foto: gov-online.go.jp

Japón puso en marcha este lunes una agencia nacional encargada de coordinar la prevención y la respuesta ante desastres, con el objetivo de preparar al país para grandes terremotos y mejorar la atención a las comunidades afectadas desde los primeros momentos de una emergencia hasta la reconstrucción.

La nueva Agencia de Gestión de Desastres depende directamente del gabinete y tiene una plantilla autorizada de 352 personas. La jefatura corresponde a la primera ministra, mientras que Goshi Hosono asumió como primer ministro responsable de la agencia. El organismo amplía y reorganiza las funciones que hasta ahora desempeñaba el área de prevención de desastres de la Oficina del Gabinete.

La puesta en marcha llega en un país expuesto a terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, tifones e inundaciones. Entre los escenarios que preocupan al Gobierno figuran un gran sismo en la fosa de Nankai, al sur del archipiélago, y un terremoto bajo el área metropolitana de Tokio. Prepararse para esos riesgos no significa que las autoridades puedan predecir cuándo ocurrirá un terremoto concreto.

En una comparecencia el lunes, Hosono pidió a los residentes prepararse para una eventual emergencia y mantener reservas de agua, alimentos y baños portátiles para una semana, informó Fuji News Network. La recomendación busca reducir la vulnerabilidad de los hogares durante las primeras jornadas, cuando las carreteras y los servicios pueden estar interrumpidos y la ayuda tarda en llegar.

De la preparación a la reconstrucción

La agencia nace con una responsabilidad que va más allá de coordinar el envío de ayuda después de una catástrofe. Según la legislación que establece el organismo, debe planificar políticas, coordinarse con otras instituciones nacionales y contribuir a que las distintas administraciones actúen de forma integrada.

El diario especializado Kensetsu Tsushin explica que podrá formular recomendaciones a otros ministerios, que tendrán el deber de respetarlas. Su trabajo incluirá el seguimiento de objetivos de reducción del riesgo y la promoción de planes basados en el análisis de las vulnerabilidades de cada región.

Cuando se produzca una emergencia, el organismo deberá recoger las necesidades de los municipios afectados y coordinar la respuesta con los ministerios competentes. El propósito es que una administración local dañada por un desastre pueda comunicar sus necesidades sin tener que gestionar por separado cada parte de la ayuda.

Esa coordinación será especialmente importante en las primeras horas: una carretera cortada puede impedir la llegada de combustible, agua o personal sanitario, y una localidad pequeña puede necesitar apoyo antes incluso de haber podido completar su evaluación de daños. La agencia tendrá que trabajar con gobiernos regionales y municipales, que siguen siendo fundamentales para las evacuaciones y la atención directa de sus habitantes.

Las lecciones de Noto

El proyecto se preparó durante varios años. El Libro Blanco de Gestión de Desastres del Gobierno japonés señala que en noviembre de 2024 se creó una oficina encargada de estudiar la nueva agencia. El Ejecutivo relacionó esa tarea con la necesidad de fortalecer la coordinación y de incorporar las lecciones del terremoto de la península de Noto, ocurrido ese mismo año.

El documento también identifica aspectos concretos de la vida en los refugios que requieren atención: instalaciones sanitarias, alimentación, camas y baños. El Gobierno planteó mejorar la cooperación con el sector privado para que esos recursos puedan desplegarse con rapidez, así como agilizar la recopilación de información sobre las zonas afectadas.

Las dificultades no terminan cuando se retira la alerta inicial. Las personas desplazadas pueden pasar un tiempo prolongado fuera de sus viviendas y necesitar atención médica, acceso a servicios y apoyo para recuperar su vida cotidiana. La reconstrucción de carreteras y redes de suministro también condiciona el regreso de los residentes y la recuperación económica.

La nueva estructura busca mantener una mirada sobre esas etapas. Kensetsu Tsushin señala que, tras una catástrofe, el organismo deberá hacer seguimiento de la recuperación de las administraciones afectadas y coordinar las necesidades con las demás dependencias del Gobierno.

Personal y presencia regional

El aumento de personal responde a un problema detectado en la organización anterior: cuando ocurría un desastre, los funcionarios encargados de diseñar políticas podían verse obligados a interrumpir esa labor para atender la emergencia. La plantilla autorizada de la nueva agencia es de 352 puestos, según la agencia Jiji.

El tamaño del organismo no resolverá por sí solo las dificultades de una crisis que afecte simultáneamente a varias regiones. Su capacidad dependerá también de cómo se repartan las tareas, de la experiencia de sus equipos y de la colaboración con las autoridades locales y otros ministerios.

El Gobierno estudia además establecer oficinas regionales para mejorar la prevención y la asistencia en áreas expuestas a grandes terremotos, incluidos los relacionados con la fosa de Nankai y las fosas de Japón y de las Kuriles. Según Jiji, la intención es decidir su ubicación en el verano de 2027. Esas sedes, por tanto, siguen en preparación.

También se considera crear una institución dedicada a la formación y la investigación para profesionales de la gestión de desastres. El proyecto continúa en estudio, por lo que todavía no equivale a una escuela ya abierta ni a un calendario de funcionamiento confirmado.

La creación de la agencia reúne bajo una misma dirección tareas de prevención, respuesta y recuperación que involucran a múltiples organismos. Su primera prueba será convertir esa coordinación en medidas concretas y sostenidas antes de que se produzca la próxima emergencia.