Estados Unidos cierra el año fiscal con un déficit de casi dos billones de dólares y más presión por intereses
El desequilibrio aumentó un 12,2% respecto al ejercicio anterior. Los ingresos crecieron, pero el gasto lo hizo más rápido; los intereses netos de la deuda superaron por primera vez el billón de dólares en el cierre anual.

Estados Unidos terminó el año fiscal 2026 con un déficit de 1,99 billones de dólares, unos 217.000 millones más que en el ejercicio anterior. El balance publicado este viernes 16 de octubre por el Departamento del Tesoro muestra un aumento del desequilibrio del 12,2% y una presión creciente de los intereses sobre las cuentas federales.
El Gobierno ingresó 5,40 billones de dólares y gastó 7,40 billones. La recaudación aumentó, pero no al ritmo necesario para acompañar los desembolsos: los ingresos crecieron aproximadamente un 3,2% y el gasto un 5,5%. La distancia entre ambos volvió a ensancharse.
Las cifras corresponden al periodo comprendido entre el 1 de octubre de 2025 y el 30 de septiembre de 2026. No son una previsión para diciembre ni el resultado de los nueve primeros meses del año natural. Es el primer ejercicio fiscal completo del segundo mandato de Donald Trump.
Reuters situó el déficit como el mayor desde 2021, cuando las medidas relacionadas con la pandemia habían llevado el desequilibrio a 2,77 billones de dólares. El cierre actual devuelve el debate sobre la deuda a una cuestión básica: cuánto de lo que gasta Washington puede financiar con lo que recauda.
Más ingresos, pero una factura todavía mayor
La comparación anual permite dimensionar el problema. Los ingresos federales pasaron de unos 5,23 billones de dólares a 5,40 billones. El gasto, en cambio, avanzó desde aproximadamente 7,01 billones hasta 7,40 billones. El aumento de la recaudación, cercano a 169.000 millones, quedó por debajo de los casi 386.000 millones adicionales desembolsados.
Calculado sobre los totales del Tesoro, cerca de 27 de cada 100 dólares gastados durante el ejercicio no quedaron cubiertos por los ingresos de ese mismo periodo. Esa proporción describe el tamaño del desfase; no significa que cada programa federal tenga exactamente el mismo grado de financiación mediante deuda.
Septiembre, el último mes del ejercicio, terminó con un déficit de unos 26.900 millones de dólares. Un año antes, ese mes había registrado un superávit cercano a 197.900 millones. Los resultados mensuales pueden variar mucho por el calendario de pagos y cobros, por lo que el balance anual ofrece una comparación más amplia.
Los intereses netos superan el billón
La factura de financiar la deuda ocupa cada vez más espacio. Según la clasificación funcional del Tesoro, los intereses netos sumaron 1,05 billones de dólares en el ejercicio 2026, frente a unos 970.400 millones el año anterior. El aumento fue de aproximadamente un 8,4%.
Esa partida superó el gasto de defensa nacional, que alcanzó alrededor de 965.200 millones en la misma clasificación. También quedó cerca de Medicare, con 1,07 billones, mientras que la Seguridad Social representó aproximadamente 1,67 billones de dólares.
Los intereses netos deben distinguirse de otras cifras más amplias sobre pagos de intereses. Comparar categorías distintas puede producir rankings engañosos sobre qué cuesta más al Gobierno. En este caso, la comparación utiliza las partidas funcionales de una misma tabla oficial.
El peso de los intereses importa porque refleja obligaciones asociadas a la financiación de la deuda, no la puesta en marcha de un servicio nuevo. Cuando esa factura aumenta, una parte mayor del presupuesto se destina a atender compromisos financieros. Reducirla tampoco depende de una sola decisión: intervienen el volumen de deuda y las condiciones a las que se financia.
Los aranceles también tuvieron devoluciones
La recaudación comercial no escapó a las tensiones del ejercicio. Reuters informó de que el Tesoro devolvió unos 145.000 millones de dólares en aranceles después de que el Tribunal Supremo invalidara una parte importante de los gravámenes impuestos por Trump.
De acuerdo con esa información, los ingresos arancelarios netos quedaron cerca de 173.000 millones de dólares, unos 22.000 millones menos que en el ejercicio anterior. La caída fue de aproximadamente el 11%.
El resultado muestra por qué las cantidades brutas recaudadas no bastan para evaluar la aportación de los aranceles al presupuesto. Las devoluciones cambian el saldo disponible. Incluso antes de discutir sus efectos sobre empresas y consumidores, la contribución fiscal debe medirse después de esos reintegros.
El coste político de cerrar la brecha
La discusión alcanza también a los hogares. En declaraciones a NPR, Carolyn Bourdeaux, al frente de la organización de vigilancia fiscal Concord Coalition, sostuvo que la necesidad de endeudamiento del Gobierno presiona los tipos de interés y complica la compra de viviendas, automóviles y la financiación de pequeños negocios.
Se trata de su valoración sobre las consecuencias del desequilibrio. El informe fiscal, por sí solo, no permite predecir cuánto subirá o bajará una hipoteca: los tipos dependen también de la inflación, las decisiones monetarias y las condiciones del mercado.
Marc Goldwein, del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, planteó ante la misma emisora que controlar el déficit requiere recortar gasto, elevar ingresos o combinar ambas vías. Advirtió de que las opciones pueden resultar impopulares.
El cierre de 2026 no resuelve ese desacuerdo político, pero fija su punto de partida. Washington recaudó más y, aun así, terminó necesitando una financiación adicional mayor. La presión de los intereses hace más difícil posponer indefinidamente la discusión sobre qué compromisos mantener y cómo pagarlos.